jueves, 25 de octubre de 2018

¿Por qué los adultos jóvenes pierden la audición?


¿Por qué los adultos jóvenes pierden la audición?



En los últimos años hubo un aumento considerable de pérdida de audición en personas entre 18 a 40 años. Se estima que aproximadamente 1 de cada 5 adolescentes hoy tienen algún tipo de pérdida auditiva. Un crecimiento desconcertante de casi un 30% si se compara a los años 90. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que 1,1 mil millones de personas entre 12 y 35 años están en riesgo de desarrollar pérdida auditiva.


Pero después de todo, ¿por qué está sucediendo?

Las investigaciones realizadas en todo el mundo estiman que ese cuadro se está formando debido al uso excesivo de auriculares que están perpetuamente en la cabeza de numerosos jóvenes de hoy.

A pesar de todas las advertencias sobre los riesgos de escuchar música alta, como ya hablado aquí en nuestro blog, los auriculares no están solos contribuyendo a la pérdida de audición de jóvenes adultos.

El ruido excesivo presente en shows, baladas, bares y restaurante (un hábito común de esa edad) demanda una alta exposición al ruido y puede causar daños irreversibles en la audición. No importa la situación, la exposición excesiva a la música alta por períodos prolongados ciertamente cobra su precio, llevando al impresionante número de adolescentes y jóvenes adultos que ya presentan signos de pérdida auditiva.

La obesidad es otro factor contribuyente para la pérdida auditiva entre los jóvenes adultos, y un estudio de la Universidad de Columbia encontró una conexión entre los dos adultos. La pérdida auditiva fue encontrada en el 15,16% de los adolescentes obesos, en comparación con sólo el 7,89% de sus pares no obesos.

La clave es limitar las situaciones en las que la audición está comprometida. Una buena estrategia es la regla de los 60/60: cuando escucha música a través de auriculares, mantenga el volumen en un 60% de su volumen máximo, por sólo 60 minutos al día. Otras estrategias incluyen protección auditiva cuando en shows y otros ambientes ruidosos realizando el uso de audífonos y tapones de oído.
Mientras tanto, la conexión entre la pérdida auditiva y la obesidad sugiere que mantener un estilo de vida saludable en general puede ayudar a proteger su salud auditiva. Por supuesto, cualquier estrategia de prevención debe incluir pruebas auditivas regulares. Un Audiólogo o fonoaudiólogo puede diagnosticar la gravedad de cualquier pérdida auditiva y recomendar el tipo correcto de audífonos u otras opciones de tratamiento. En cualquier caso, como la pérdida auditiva sigue afectando a la generación más joven, ahora es el momento de actuar para proteger su propia audición.

Fuente:listenhere.com.br



miércoles, 17 de octubre de 2018

El síndrome tensional y su relación con el acúfeno


El síndrome tensional y su relación con el acúfeno






El síntoma más característico y molesto es sin duda el zumbido en los oídos. El paciente lo suele describir como si se le taponara el oído y comienza un pitido que no cesa, pudiendo cambiar de intensidad de volumen. Es el más molesto porque limita la concentración e incluso el descanso, llegando a ser desesperante y agotador.


Detrás de este zumbido se encuentran también otros síntomas como dolor de cuello o de cabeza. El paciente describe un fuerte dolor en la nuca, que generalmente está producido por una o varias contracturas, además de sentir "crujir" los huesos del cuello.

El dolor de cabeza o cefalea, es uno de los síntomas más preocupantes además del zumbido. Generalmente el dolor es frecuente, en algunos casos todos los días o varias veces a la semana. Este dolor está producido por un Bloqueo de la primera vértebra, el "Atlas".

Este bloqueo ejerce una compresión del nervio suboccipital de Arnold, que emerge de entre la primera vértebra cervical y el occipital y luego recorre la cabeza de atrás hacia adelante, llegando a la frente. Al comprimir el nervio produce un dolor neurálgico en la frente. El dolor en la nuca o cuello, puede estar producido por una o varias contracturas, debido a la tensión prolongada y repetitiva.

Si el paciente sufre de dolor de cabeza continuo, dolor de cuello y el "crujir" de los huesos de la nuca, junto con un zumbido en los oídos, es que estamos ante un Síndrome Tensional. Otros síntomas que debemos tener en cuenta, que nos indican ya un estado avanzado de la afección, son las parestesias, los vértigos y los mareos.

Las parestesias u Hormigueos:

En este caso, se producen en las manos, estando habitualmente en la cama. Algunos pacientes se despiertan con la sensación de no sentir sus extremidades, tienen que cambiar de postura y esperar durante unos minutos hasta que se les pase el hormigueo para poder seguir durmiendo. También en muchas ocasiones, se les Hormiguea las manos y los dedos a lo largo del día.

Los mareos:

Los pacientes los definen de forma poco clara, no es como los vértigos, que son como una sensación rotatoria, sino más bien como una sensación de inestabilidad, de pesadez, de caminar sobre algodones.

Los Vértigos:

En casos en los que la afección está muy avanzada, ocupan el papel principal del Síndrome. Sensación rotatoria, como si nuestra cabeza girase sin parar y sin poder controlarlo, llegando incluso a veces al desmayo. Estos vértigos, suelen producirse después de una semana de mareos, dolor de cabeza y cuello, zumbidos etc.

Causas:

Antes de diagnosticar el Síndrome, debemos de descartar otras posibles patologías, como sinusitis, tumor cerebral, patologías relacionadas con el oído etc. Debe siempre acudir a su médico y comentarle los síntomas que padece, para que este pueda valorar, realizar un estudio y así diagnosticar el problema.


Colchón de muelles:

Si recientemente el paciente ha estado durmiendo en un colchón de muelles, es posible que esa sea la causa. Este tipo de colchón tiene como característica empujar las partes más livianas del cuerpo hacia arriba. Generalmente los pacientes sienten dolor en la zona intermedia de la espalda y cuello al despertar, que a los pocos minutos va cesando.

Aunque el dolor cese en unos minutos, todo esto, día tras día, va generando alteraciones ósteo-musculares, y a los 3 o 6 meses el Síndrome Tensional eclosiona y comienzan a aparecer los síntomas.

Colchón demasiado duro o de alta densidad:

Estos colchones de una densidad mayor a 18 cm, son demasiado duros y no se ablandan de forma uniforme, sino que se deforman con el tiempo, adoptando, en la mayoría de las ocasiones, la silueta de la persona. Al no poder moverse libremente a causa de este "molde" restrictivo, se van produciendo alteraciones ósteo-musculares como ocurre con el colchón de muelles.

Almohadas demasiado duras o altas:
Este tipo de almohadas, aparte de poder producir Síndrome Tensional, pueden causar contracturas cervicales por el mal posicionamiento del cuello. Al igual que los colchones como en las almohadas, los músculos masticatorios, la musculatura cervical, los hombros y la parte alta de la espalda, se contracturan.

Si los músculos masticatorios padecen de tensión prolongada, producen una disfunción de la articulación temporo-mandibular, que se puede detectar como un click cuando se abre y se cierra la boca y por dolor en la musculatura de la mandíbula. Si no se diagnostica y se corrige, puede producir a la larga Luxación de la mandíbula al bostezar (Dislocación) y fuertes dolores de oído.

Otras posibles causas:

La emocional:

Bien sabido es, que el estrés, puede alterar nuestro organismo de forma catastrófica y en todos los aspectos existentes. El estar en continúa tensión y en estado de alerta, nos puede producir contracturas en la zona cervical y dorsal de la espalda, y también en la mandíbula, produciéndonos con el tiempo el Síndrome Tensional. Otra de las causas emocionales, es el Reprimir emociones.

El reprimir emociones de forma consciente, hace que nuestro poderoso sub-consciente atrape el problema, y te lo transmita a través de cierta sintomatología. "Los órganos lloran las lágrimas, que los ojos se niegan a derramar" (Sir William Osler). El no saber, el no querer o no poder expresar estas emociones se llama No asertividad y genera una actividad anormal visceral, llamada Distonía Neurovegetativa.

Tratamiento:

Lo primero que debemos hacer es corregir lo más sencillo, es decir, cambiar de almohada o de colchón. No deben ser ni demasiado duros, ni demasiado blandos. Deben sostener las partes más pesadas del cuerpo sin ceder o deformarse.

Por otra parte en el momento de elegirlo debes pensar si duermes en pareja, pues al dormir necesitas comodidad, ya que rotarás más veces de las que piensas durante el sueño, por lo tanto al dormir en pareja deberás pensar en un tamaño grande, el ancho deberá ser de entre 1.50 y 1.60 cm.

La única manera de que puedas saber con certeza, que será el colchón adecuado para ti, es probarlo en la tienda. Pruébalo recostándote.

Estiramientos y deporte moderado.

Los estiramientos son importantes, mejoran la elasticidad del músculo y ayudan ante los acortamientos de estos por contracturas. También es importante los ejercicios de tonificación para fortalecer el músculo.

Calor en las zonas contracturadas

Darse una ducha de agua caliente relajará los músculos y ayudará a aliviar el dolor. También puede optarse por Mantas eléctricas, geles o cremas con efecto calor. Para la mandíbula, puede enjuagarse la boca con agua caliente durante unos minutos, y luego masajearse el músculo mastoides suavemente.

Masaje y desbloqueo articular

Es sin duda, una de las terapias más efectivas contra este tipo de afección ósteo-muscular. El masaje ayudará a eliminar las contracturas, o minimizar profundamente las molestias causadas por estas mismas. Mejorará la condición del músculo y le aportará nutrientes, gracias a que activa la circulación. Además ayudará a la eliminación de deshechos y toxinas, creadas por el mal funcionamiento del músculo.

Su finalidad es recuperar la movilidad de la articulación, eliminar la rigidez y el dolor producido y alinear correctamente la descolocación de las vertebras. Es sin duda una de las técnicas menos usadas, pero una de la más efectivas. No es recomendable en personas que padezcan alguna enfermedad relacionada con los huesos o articulaciones, como artrosis, osteoporosis etc.

Tampoco es recomendable desbloquear las articulaciones muy a menudo, máximo realizar dos veces por semana. El deporte y la relajación, dos partes esenciales para mejorar nuestra calidad de vida. El deporte y la relajación para este tipo de afecciones, es una parte importante, sobre todo para la rehabilitación y mejora de la calidad de vida.

No veáis el deporte como algo "que tiene que hacerse obligatoriamente" , sino una vía, un camino para cambiar de hábitos, con el fin de mejorar nuestra salud, tanto física, como mental. Los deportes recomendables son ejercicios en los que se combinan relajación y estiramientos, tales como El Yoga; Pilates; Tai-Chi y Chi-kung. Añadiremos también la ya bien conocida y recomendada por todos los médicos y terapeutas, la Natación.

La meditación como método de relajación es fantástica. Es algo que todos podemos hacer, a cualquier hora y en cualquier lugar. Solo tienes que sentarte o echarte en una posición cómoda, hacer respiraciones profundas y calmadas, y dejar que tus pensamientos se deslicen por tu mente, sin aferrarte a ninguno de ellos.
La meditación, no es dejar de pensar, eso es imposible, es simplemente una forma de desconectar y relajar la mente, sin prejuicios, sin sentimientos dañinos o destructivos, para que así las respuestas que tanto buscamos, lleguen a nosotros.

Ir al Psicólogo

La mayoría de las personas rehuyen de ir al Psicólogo, por prejuicios e ideas equivocadas hacia estos profesionales. El psicólogo tiene como objetivo ayudarte a aprender como enfrentar los problemas que puedan existir en tu vida. Nos ayudan a afrontar situaciones estresantes, como un nuevo trabajo, la pérdida de un familiar, una dura ruptura amorosa etcétera.

Se encargan de que consigas ver los problemas que te acechan de forma más simple y sencilla, te ayudan a reorganizar tus ideas y buscar una posible solución a tus preocupaciones. No hay nada que temer por ir al Psicólogo, es una forma de aceptar que necesitas ayuda, y eso no es malo o vergonzoso, todo lo contrario, es sinónimo de valentía, de que estas tomando por fin las riendas y quieres encontrar y hallar el cambio que tanto necesitas.


Conclusión:

Ir al médico de cabecera y descartar otras posibles patologías. Descubrir la raíz del problema (colchones y almohadas inadecuadas; estrés; emociones reprimidas; mala higiene postural; falta de ejercicio etc.) Atacar el problema. Conseguir el cambio. (Ir al fisioterapeuta o a un Masajista profesional; cambiar de colchón o almohada, realizar actividades deportivas, ir al psicólogo, encontrar un momento para uno mismo en el que poder relajarse,corregir las malas posturas etc.)




Fuente: infoacufenos.com


miércoles, 10 de octubre de 2018

Audiometría


Audiometría

La audiometría es una prueba que evalúa el funcionamiento del sistema auditivo, que permite determinar la capacidad de una persona para escuchar los sonidos y la fase del proceso de audición que está alterada.


La audiometría es una prueba que permite conocer la capacidad que tiene una persona de escuchar los sonidos. Evalúa así el correcto funcionamiento del sistema auditivo humano. Una correcta audición es un proceso que sigue estos pasos:

Recepción de los sonidos en el pabellón auricular u oreja, que nos ayuda a diferenciar desde dónde se emite un sonido.
Paso del sonido a través del conducto auditivo.
Choque del sonido en el tímpano, que le hace vibrar como si fuese un tambor.
Transmisión de la vibración por la cadena de huesecillos, que conectan el tímpano con la cóclea.
Conversión de las vibraciones a impulsos eléctricos nerviosos en la cóclea.
Interpretación de las señales neuronales en el cerebro.
Una audiometría no nos dirá exactamente qué fase del proceso de la audición no funciona correctamente, pero sí nos indica si la audición está alterada en la parte de la transmisión del sonido o vibraciones (sordera de transmisión) o en la parte más relacionada con el sistema nervioso (sordera neurosensorial), lo que ayuda mucho a decidir el tratamiento más efectivo.

Para realizar la prueba se utilizan sonidos modificados en su intensidad y tono. La intensidad es el volumen que tiene un sonido y se mide en decibelios; y el tono hace referencia a lo agudo o grave que se escucha un sonido y se mide en hertzios. Los sonidos que puede escuchar el ser humano tienen 20-150 dB (a partir de 85 dB se pueden dañar los oídos) y 20-20000 Hz.

Cuándo se hace una audiometría


Se recomienda realizar una audiometría a todas las personas en las que se sospeche una pérdida de audición, lógicamente. También hay etapas de la vida en las que, aunque no haya una sospecha clara de hipoacusia, se recomienda someterse a una audiometría para detectar una pérdida de audición a tiempo. Es conveniente realizar una audiometría en los siguientes casos:

Recién nacidos: a día de hoy entre las pruebas médicas a los recién nacidos se incluye un tipo especial de audiometría basada en los “potenciales evocados”; esto son reflejos que nos indican si un bebé oye o no sin necesidad de que tenga que decírnoslo él. Gracias a esta prueba ha disminuido notablemente el número de sordomudos de nacimiento en nuestra sociedad, porque se les puede implantar a tiempo una cóclea artificial.
Mayores de 65 años: aun sin sospecha de sordera, se recomienda realizar esta prueba a todos los mayores de 65 años para detectar a tiempo déficits de la audición. Si la prueba es normal, se recomienda repetirla cada 3-5 años.
Sospecha de sordera: cualquier persona a cualquier edad puede sufrir sordera temporal o permanente por diferentes motivos. La audiometría ayuda al diagnóstico de la hipoacusia y orienta hacia la causa de la misma.
Tras enfermedades de riesgo: la meningitis, sobre todo en niños, los traumas craneoencefálicos y las otitis extensas son las causas más habituales de sordera que se producen como secuela de enfermedades o accidentes. Se recomienda vigilar la audición en todos estos casos.
Otros: la toma de medicamentos que dañan el oído (gentamicina, por ejemplo), o la ruptura del tímpano (por usar bastoncillos de limpieza o tras un ruido muy fuerte), son también frecuentes causas de hipoacusia, y el paciente se puede beneficiar de una audiometría.

Fuente: www.webconsultas.com


jueves, 4 de octubre de 2018

Beso en la oreja puede provocar acúfeno permanente


Beso en la oreja puede provocar acúfeno permanente





“Un beso en la oreja, de esos que hacen tanta gracia, puede provocar un acúfeno”Así lo advierte el Dr. Martínez-Monche, impulsor de un tratamiento con radiofrecuencias para los molestos "pitidos"auditivos que sufren los pacientes.

Que en la Edad Media un individuo alegara notar pitidos en el oído y acto seguido buscara ratones inexistentes por su habitación al creer que los roedores son el origen de los pitidos probablemente hubiera sido motivo suficiente para ser enviado a la hoguera bajo la acusación de estar endemoniado o de practicar insólitos actos de brujería.
  
Por suerte, hoy en día la ciencia ha logrado explicar esa clase de comportamientos y se sabe que quien padece tales molestias auditivas es un enfermo de acúfenos, un trastorno que llega a ser desesperante. El hipotético caso de la Edad Media es un caso real de la actualidad, aunque sin hoguera, claro: se trata de una persona con acúfenos que buscaba desesperadamente, y sin éxito, ratones en su habitación creyendo que los animales eran los responsables de los ruidos que su oído percibía.

En otro caso real de la actualidad, un paciente se mudó de domicilio al confundir los pitidos en su oído con insistentes interferencias generadas desde el exterior. De acúfenos sabe, y mucho, el doctor Gonzalo Martínez-Monche, fundador y director del Centro Terapéutico de Acúfenos Ototech (Barcelona), quien advierte muy seriamente sobre los riesgos asociados a determinadas muestras de cariño:

Un solo beso de esos "sonoritos" en la oreja, de esos que hacen tanta gracia, puede provocar un acúfeno”.

Ya lo saben, los besos, alejados de las orejas.

Los acúfenos (o tinnitus) son un síntoma que denota una mala función del oído y que, cuando son muy intensos pueden alterar mucho la vida del individuo que los padece, tanto la suya como la de sus familias”, asegura Martínez-Monche.
  
El acúfeno se manifiesta porque se registra una disfunción en la cóclea, que es el órgano que transforma el estímulo acústico, el sonido, en electricidad. Cuando la cóclea funciona defectuosamente puede causar un déficit auditivo (una hipoacusia) y también puede generar sonidos sin que se haya recibido ningún estímulo externo.

Los acúfenos pueden llegar a ser insoportables: “Hay mucha gente que se desespera hasta niveles dramáticos”, comenta el especialista.

“El oído es un órgano neurosensorial ultrasensible”

Según Martínez-Monche, “dado que los acúfenos denotan una mala función del oído interno,
¿qué tenemos que hacer?
Cuidar el oído interno.
¿Cómo?
Evitando la exposición a sonidos intensos (música, cascos del tipo auriculares); evitar la exposición a cambios violentos de presión (bucear cuando uno está resfriado o tirarse en paracaídas cuando uno está resfriado); evitar ciertos fármacos como la aspirina, indometacina, algunos fármacos antimaláricos, algunos antibióticos… y evitar prácticas que de vez en cuando suceden de forma accidental, como recibir un beso en el oído”.

De hecho, “cosas tan tontas como el típico beso que se recibe en la oreja, te puede dejar un acúfeno de por vida”, advierte el doctor, quien precisa que no hace falta que haya una acumulación repetida de besos para que se genere dicho trastorno auditivo. “Hay que tener en cuenta, señala el experto, que el oído es un órgano neurosensorial ultrasensible y que, aunque nosotros no lo veamos, está muy expuesto al exterior.

Cualquier agresión que pueda padecer la sufre muy en primera persona”. Una seria advertencia teniendo en cuenta que, todos o casi todos, hemos recibido alguna vez un beso en la oreja.


lunes, 24 de septiembre de 2018

ESTIMULACIÓN CEREBRAL DE LOS APARATOS AUDITIVOS


ESTIMULACIÓN CEREBRAL DE LOS
 APARATOS AUDITIVOS

Un aparato auditivo sirve para algo más que para poder oír. Sirve también para que el cerebro recuerde los sonidos que no se pueden oír sin el aparato auditivo.
La mayoría de las veces, la pérdida de audición aparece sin avisar. De repente un día, uno se da cuenta de que ya no escucha el ronroneo del refrigerador ni el cantar de los pájaros.
Suele pasar una media de 10 años para que la persona con pérdida de audición haga finalmente algo al respecto. Muchas personas simplemente esperan que el problema auditivo desparezca. Esto raramente ocurre.
La pérdida de audición sin tratar afecta a la calidad de vida, pero también afecta a la capacidad del cerebro de recordar los sonidos cotidianos, ya que los “canales auditivos” ya no funcionan con eficacia.
Cuando los nervios auditivos pierden su función y ya no conducen las señales sonoras al cerebro, el cerebro “olvida” con el tiempo los sonidos y parece incapaz de comprenderlos.

Una vez que comienza la pérdida de audición, el centro auditivo del cerebro almacena los sonidos y los ruidos durante unos tres años. Sin embargo, a los siete años la memoria se hace cada vez más débil.
Por tanto, es importante realizarse una prueba auditiva y ajustarse los aparatos auditivos cuando se nota que se está perdiendo audición. Una vez que se coloca el aparato, se reanuda el proceso auditivo proporcionando las señales al cerebro.
Si el ajuste de los aparatos auditivos se retrasa demasiado, puede que ni siquiera el aparato auditivo sea capaz de transformar las señales sonoras que se reciben en información comprensible para el cerebro. Esto significa que el cerebro ya no reconoce los sonidos y ruidos cotidianos, como por ejemplo, el ronroneo de la nevera o de la computadora . El cerebro debe aprender a oír todo de nuevo.

Si tiene duda acerca de su capacidad auditiva, acuda con el especialista.

Fuente: diversidadauditiva

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La revisión audiológica infantil, la importancia de realizarla


La revisión audiológica infantil es una cita obligada tras el verano. Durante esta época los niños se enfrentan a diversos factores de riesgo que pueden desembocar en una patología auditiva. Es por ello que resulta necesario contactar con audiólogos experimentados para prevenir futuras complicaciones.



Revisión audiológica infantil


En Audionova somos especialistas en audiología y contamos con aparatología avanzada para el diagnóstico y el posterior tratamiento de cualquier enfermedad auditiva.

Las principales amenazas contra la salud auditiva de tu hijo con el fin de que consigas evadirlas efectivamente.

Agua por todas partes. Las altas temperaturas hacen que nuestro contacto con el agua sea mayor. En la playa o en la piscina, las bacterias están presentes deseando atacar al oído. La inmersión completa en estos espacios aumenta la probabilidad de padecer enfermedades como la otitis. Consecuentemente se recomienda la utilización de tapones en aquellos infantes que están predispuestos a sufrirla o la han sufrido en el pasado.

Cambios de presión. A todo el mundo le gusta disfrutar de su tiempo libre, y a los pequeños más aún. Los desplazamientos en coche y en avión suelen venir acompañados de cambios de presión. Para eludir este grave efecto recomendamos espirar nasalmente o  goma de mascar.

Temperatura irregular. Es normal que nos refugiemos del calor utilizando sistemas de ventilación como el aire acondicionado. Sin embargo los niveles bajos de temperatura también favorecen la aparición de otitis. Por ello debemos esquivar los cambios bruscos de grados y refugiarnos en ambientes frescos pero no fríos.

Mantenimiento de la salud auditiva tras los cambios climáticos.

Con el fin de reducir la probabilidad de contagio de otitis y otras patologías auditivas, realizamos las siguientes recomendaciones.

Higiene auditiva. Hay que prestar especial atención a la higiene en los oídos de los niños. Si durante el verano han padecido otitis, los oídos tienen que mantenerse más limpios aún. Sugerimos utilizar sprays específicos en lugar de bastoncillos e impedir que los oídos se mantengan mojados.

Inspección desde el hogar. Como padres, debemos comprobar si nuestros hijos pasan por un problema auditivo. En ocasiones, los niños no exteriorizan ciertos síntomas ya que no los identifican como una enfermedad. Tenemos que estar especialmente atentos sobre si escuchan con normalidad o sufren de pérdida de capacidad auditiva.

Revisión audiológica infantil profesional, revisiones periódicas con el fin de llevar un seguimiento adecuado, y resolver las infecciones causadas los meses anteriores.

Si deseas una audiometría para tus hijos, visítenos y consiga que vuelvan al cole con más fuerza que nunca.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Alimentos para cuidar nuestra audición


¿Qué dieta fortalece nuestro sistema auditivo?

Según el Dr. Joe McDermott, audiólogo y autor de un estudio publicado en The Daily Sentinel sobre la alimentación y la sordera, afirma que una dieta equilibrada y el consumo de ciertos nutrientes y vitaminas pueden retrasar e incluso prevenir futuras pérdidas auditivas.

La falta de consumo de ciertas vitaminas en la dieta puede provocar infecciones de oído, tanto en adultos como en niños, y a largo plazo, la aparición de enfermedades más severas en el oído.

De hecho, la investigación de McDermott demuestra que las personas que consumen dos o más porciones de pescado con Omega-3 por semana son un 42% menos propensas a desarrollar presbiacusia si se las compara con aquellas que no comen pescado normalmente.

 Vitaminas y nutrientes que cuidan nuestro oído


Los alimentos que contienen ácidos grasos como el Omega-3 ayudan a fortalecer los vasos sanguíneos del oído interno por sus propiedades antiinflamatorias: pescados como el salmón, el atún o las sardinas, el aceite de canola, las nueces o alimentos enriquecidos con Omega-3 como la leche o los huevos.
El ácido fólico (Vitamina B) ayuda a nuestro cuerpo a fabricar células rojas en la sangre y son muy recomendables para fortalecer la salud auditiva: cereales y legumbres como los garbanzos o las lentejas.
La Vitamina C, aparte de ser útil para los resfriados, también influye positivamente en la salud de nuestros oídos: frutas como el kiwi, naranjas, tomates y fresas o verduras como el brócoli o las coles de Bruselas.
La Vitamina A es beneficiosa para la salud del oído interno ya que ayuda a la formación y al mantenimiento de tejidos blandos y óseos: verduras de hojas verdes como la espinaca o la lechuga romana y hortalizas como la zanahoria, el pimiento rojo, el pimentón o la calabaza.
La Vitamina E tiene un efecto antioxidante que nos ayuda a eliminar todo aquello que nuestro cuerpo no necesita y a generar mayor número de glóbulos blancos. Es muy recomendable consumir este tipo de alimentos para prevenir la pérdida de audición asociada con la edad: acelgas, aguacate o frutos secos como las nueces o las almendras.
Los alimentos con Zinc refuerzan las defensas de nuestro organismo y protegen el oído retrasando la aparición de pérdidas auditivas: ciruelas, chocolate negro, ostras, cangrejos o arroz integral.
Las fuentes de Magnesio son beneficiosas para prevenir problemas auditivos causados por el ruido: maíz blanco, arroz integral, frutos secos o caracoles.
Todos estos alimentos en ningún caso eliminarán ningún tipo de pérdida auditiva pero, mantener una buena alimentación y seguir una serie de consejos para cuidar el oído, pueden fortalecer nuestro sistema auditivo. No obstante, si notas que tu capacidad auditiva disminuye repentinamente consulta a tu médico especialista.

fuente: kiversal.com